
"Cuando decides ponerte a dieta, el mundo se confabula en contra tuya. Comprobado.
Enciendes el televisor, y si es verano, todo son helados, si es invierno, turrones y polvorones. Vas a la compra, y toooodo son cosas ricas (no es que tú solamente te fijes en las cosas ricas, qué va...), ya saben, no hablo de pechuga, espinacas, o merluza, no, no, ustedes ya me entienden. Estás en la ducha, y el gel con aroma a miel en realidad lo que te está diciendo es "Häagen Daz de caramelo y galleta" (ai, ai, ai...). El ambientador del coche se presenta en forma de copa de fresa con natas. Ves una peli y de todos tus sentidos, el único que funciona es el olfato, y por cierto, funciona fatal, porque huele palomitas donde no las hay. Pero el colmo de los colmos es él, él y su puñetero aftershave. Ni que no comiera en semanas, oye. Y es que me entra un hambre..."
Vaya, estoy empezando a creer que no es el mundo el que está en contra mía...
1 comentario:
Yo creo que estás enferma... lo del gel y el ambientador no le pasa a cualquiera! jajaja
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