"La primera vez que la miré a los ojos se me paró hasta el reloj.
Un martes 8 de octubre, a las cinco y veintinueve minutos de la tarde, a 23 segundos escasos de las cinco y media.
Ahí empezó todo. Empezó todo, y se acabó para mí. Porque a partir de entonces, ese martes nunca volvió a ser el mismo, y yo me convertí en un flan.
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