Te lo voy a decir: me has estropeado a base de bien. Desde que te vi esa mañana no pienso con claridad; busco tu sonrisa a todas horas, en cualquier rostro, pero nunca es igual. Ya ves, ni siquiera me miraste, pero por tu culpa, se me paró hasta el reloj.
No hay comentarios:
Publicar un comentario